Mar 25, 2011

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TERCER VIERNES DE CUARESMA EN PUTLA

TERCER VIERNES DE CUARESMA EN PUTLA

En una caprichosa hondonada de la Sierra Oaxaqueña que es el corazón de la nación Cópala y que se le llama San Juan Cópala, en ese lugar se levanta un templo fruto de la evangelización de los dominios que el tercer viernes de cuaresma es visitado por los habitantes de la región, entre mezclándose mixtecos y costeños que veneran el padre Jesús en su advocación de una de las tres caídas. Los productos de la gente morena de la Costa llegaban al lome de bestias a ese lugar hace varias décadas, tardando en su recorrido más de una semana para expenderlos: bocadillos de coco, sal de grano, pescado seco, camarón, cocos y diferentes cereales. Así como se expendían por los comerciantes de la mixteca alta; petates, sombreros de palma, monturas y toda clase de productos de talabartería, que orgullosamente los artesanos presentaban así sus creaciones; sin faltar los dulces de horno como: el jamoncillo, la biznaga, el mamón, los polvorones, las pepitorias, los alegría de amarantos y el turrón que son gusto al paladar. Era admirable ver una amalgama de diferentes tipos de razas, lenguas y costumbres que en la feria del tercer viernes de cuaresma en San Juan Cópala se apreciaba. La música trique arrancada del violín; la jarana, la tambora y los platillos ameritaban junto con otras bandas del pueblo y de la región los maitines y el vía crucis. No sé por qué mi experiencia no se preguntaba que en esa pequeña babel el sacerdote oficiaba en latín y la mayoría de los asistentes apenas si hablaba o conocía el español, pero que a todos los unía la fe cristiana que fue impuesta por los conquistadores y que habían sustituido sus antiguas religiones. Sin embargo, muchos aceptando las reglas del catolicismo recibían el agua bautismal, los evangelios que relacionaban a gentes desconocidas como compadres y que pienso nunca más se volverían a ver. Era admirable ver a los novios cópalas ir a postrarse al altar: él luciendo huaraches nuevos, calzón de manta y tres o cuatro camisas sobre puestas de diferentes colores y un cotón nuevo; ella, un hermoso huipil rojo tejido por la suegra en telar de cintura y luciendo manojos de ceguilla en el cuello, varios pares de aretes en las orejas y la cabeza adornada con peinetos, sin faltar en la espalda el manejo de cintas de listón de varios colores. El aroma del copal, la policromía de las flores del campo y los diferentes cantos, enmarcaban la poesía de veneración de todos los que se reunían el tercer viernes de cuaresma en este lugar que se llenaba de alborozo con la visita de los diferentes pueblos. Al terminar la feria, la sagrada imagen era llevada por los ancianos del lugar a un venero donde la desnudaban, la bañaban y la golpeaban por haberse dejado besar por los diferentes peregrinos. Hoy San Juan Cópala sigue recibiendo el tercer viernes de cuaresma a los visitantes, pero ya sus indígenas no tocan sus melodías en órgano de boca o con su hoja de naranjo y un peine en la boca. Todo ha cambiado y la cultura de trasplante ha llegado a desplazar lo autóctono.

¿Por qué los tiempos han cambiado?

ADMIN

REV.PABLO ANTONIO RODRIGUEZ

  1. Carmen Montesinos Anzúres dice:

    Este texto no está bien sustentado, hay personas en el pueblo sumamente mayores y conocen esas vivencias, y yo Carmen Montesinos Anzúres afirmo que no es correcta toda lainformación como lo de Toribia que no era Núñez sino Zúñiga, quien si se molestó por que se llevaron una campana por la de ellos que no servía; la versión aquí es falsa y con dolo, ya que ella era muy recta y su dicho era fea y pobre pero clara como la luz del día, por lo tanto sugiero se busquen fuentes de información precisas, ya que muchas veces carecemos de historia real en Putla, pues en parte es distorcionada como lo mencionado y otros datos que prefiero omitir. Gracias.

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